Macri: Aqui no pasó nada, ¿En serio piensa eso?

Corría el año ’98, Linda Tripp, una secretaria del Departamento de Defensa de la Casa Blanca, le dio al abogado independiente Kenneth Starr grabaciones  de conversaciones telefónicas en las que Mónica Lewinsky, una ex becaria de la Casa Blanca, cuenta haber dado felación a Clinton.  William «Bill» Jefferson Blythe III Clinton, 42º Prmonica_lewinskyesidente de los EEUU, es acusado de haber tenido relaciones extramaritales con ella. Y se desata el Lewinskygate o el Zippergate, por el cierre relámpago.

Clinton no quería, obviamente, reconocercliniton-mentira su infidelidad hacia la buena de Hilary, entonces Clinton adopta el consejo de barrio “negá todo, vos negá”.

Con lo que él no contaba era que Mónica había guardado un trofeo de sus fiestitas en la forma de un vestido manchado. Se inicia el Juicio Político y estuvo a “esto” de ser destituido, no por la supuesta actitud inmoral, sino por mentiroso. Había dicho que no y demostraron que si. Es que la palabra, en particular la salida de la boca de un Presidente es considerada seriamente en esas latitudes. Tampoco es que haya que rasgarse las vestiduras con la probidad yankee, no, para nada, y para muestra basta contar que cuando le tomó declaración a Clinton, la Oficina Independiente, algo así como la Oficina Anticorrupción norteamericana, definió relaciones sexuales punto por punto, excluyendo la felación en la lista, para que Bill pudiera decir “Yo nunca he tenido relaciones sexuales con Mónica Lewinsky.” Por eso digo, no son mis santos preferidos, y no recomiendo su entronización. Pero allí estaban señalando al Presidente por mentiroso y este tuvo que retractarse.

Si trasladáramos esa rigidez a nuestro sistema político no queda ni el perro Balcarce. La mentira, el disimulo, la tergiversación, el engaño, la trampita, el ocultamiento son formas de hacer política aquí y en el mundo. Nadie cuenta sus verdaderas intenciones porque siendo la práctica política una contienda de voluntades, el factor sorpresa cumple una función central. Félix Luna decía que el lema de Roca era: “el que habla pierde” tremendo ¿no?

correo-argentinoEl Presidente Macri nos anuncia con desparpajo que vuelve todo a “foja cero”. Además de no quedar muy en claro como esto puede hacerse, ya que se supone y él lo afirma cada vez que puede en sus arregladas conferencias de prensa, que la Justicia es independiente, no nos queda muy bien definido qué quiere decir “foja cero” para el Presidente, que va a significar para nosotros ni cómo, honestamente, puede revertir el largo camino de más de una década recorrido por mediadores, jueces y fiscales.

A uno le queda la clara sensación de estar en una mesa de poker y al que reparte le encontramos un as en la manga a lo que rápidamente el tallador dice “Uy si, dejá que empezamos de nuevo”. No querido, no pasa así. Fuiste, lo digo en serio, fuiste. Te cuelgan de los pantalones del 5to piso de un hotel de Las Vegas. ¿Cómo seguís jugando con este sujeto?

Pero la farsa no termina en esto, nos aclara que se equivocaron (y van….) en “no prever una forma de mejor comunicación, que explicara lo que estábamos haciendo para que no queden dudas de la transparencia”. En la “sacha” conferencia de prensa su inconsciente le jugó, nuevamente, (tan sencillo es el sujeto que duele que ocupe ese lugar) una mala pasada cuando trae a David Copperfield, el gran mago, como ejemplo. Es que eso piensa él que nos está haciendo, una performance, una representación donde los espectadores, es decir los 44 millones de habitantes de este bendito país, somos engañados con el truco. La “forma mejor de comunicación” que nos propone es simplemente un mejor truco, que engañe sin fallas, porque en esta, como en otras, le vimos la paloma en la gmacri-papa-e-hijoalera antes de empezar.

Al truco de estar de los dos lados del mostrador este gobierno de CEO nos tiene muy acostumbrados.

50 funcionarios de los Ministerios de Hacienda y Finanzas, Banco Central y Nación fueron, hasta el 10 de diciembre, empleados o asociados de compañías que iban a negociar el pago del residual de la deuda y tomar nueva. Lo de Aranguren es directamente vergonzoso, accionista de Shell y comprador de combustible a esa empresa. Gustavo Lopetegui CEO  de LAN Argentina pasa a controlar a Aerolíneas Argentinas. Ricardo Buryaile tiene un juicio millonario y denuncias por trata de personas en su finca en Formosa, (habría traído ilegalmente a ciudadanos paraguayos a los que explotaba en condiciones detestables en sus fincas) productor ganadero y de soja, la baja de retenciones le vino al pelo. Podemos seguir.

Es claro que nunca midió las consecuencias de un acto donde evidentemente estaba de los dos lados del mostrador y beneficiaba al Macri privado con decisiones del Macri público. Es que a esta altura parece que no le importara considerar nada. El desenfado con que se suceden las cosas no tiene límites y solo se puede pensar que teme tener que dejar la obra inconclusa por abandono de funciones. O debe obedecer mandos superiores.

Sin embargo quiero concentrarme sobre la mentira, el engaño y la ilusión traicionada. El acuerdo Correo Argentino de Macri con el Gobierno de Macri es ruinoso, claramente, por varios motivos. El compromiso fue firmado y si una Fiscal no hubiera intervenido estaríamos llorando. Nadie cree que un acuerdo de esta dimensión, entre 300 millones y 70 mil millones, con el apellido Macri en la carátula dos veces no fue consultado con el Presidente Macri. Cantó flor y ahora no la quiere mostrar. Es decir que nos manda a tomar la sopa. Además, claramente mintió sobre el no mentir, sobre el relato del Gobierno honesto tan pregonado, rompió las ilusiones de su base electoral, el 51% nunca fue propio, nunca es de nadie, y los que le prestaron los votos a cambio de honestidad ya están arrepentidos.

Por último, a esa conferencia de prensa lamentable, asistió para desnudarnos su verdadero yo, para mostrarnos a todos, de su propia boca, desde un discurso preparado hasta el detalle más ínfimo, con preguntas pautadas, con una espontaneidad de pacotilla, quien es él realmente y cuáles son sus valores, sin posibilidad de llamar al error. La frase más cuidada, más estudiada, más corregida, tal vez más cara, por los consultores que tuvieron que elaborarla, pulirla, limarla hasta encontrar esta pieza maestra de la confesión de principios. En esta frase no hay equívocos. “Acá no pasó nada. No se condonó nada, no se pagó nada, no se cobró nada”. Este soy yo, dice el Presidente Macri, un tipo cuya firma, cuya palabra no vale nada. Lo que vale es el dinero. Su dinero.

¿Y la honestidad? Esa te la debo

LAS ARENAS MOVEDIZAS DEL 2017

Quienes peinamos canas tenemos que recordar esas películas donde el jinete pisaba inesperadamente un arenal en el que se enterraba inesperadamente, arenal que se lo iba tragando poco a poco y donde el peligro más grande era moverse, porque el hundimiento se aceleraba. Por supuesto el malo de la película lo miraba desde la distancia disfrutando de su venganza. Al ser Hollywood, ese disfrute era efímero ya que en el último momento siempre llegaba la salvación en forma de dama, caballería u otra variante que permitiera relanzar la película otra media hora. arena-movediza

En esas arenas movedizas, escurridizas, fluidas e inasibles nos encontramos ahora.

Hace falta remitirse a la crisis de los subprimes del 2008 para encontrar un escenario tan difícil y aún aquel lo fue por razones económicas. La situación actual lo es por razones políticas, lo que habla de una profundidad mayor y que abarca la economía, la incluye entre otras variables. Nunca lo inverso, como quieren hacernos creer los monetaristas.

Es que nunca se había perturbado tanto la “calma relativa” del mundo monopolizado por el mercado y la globalización. Nunca se había conformado un escenario nacional de tanto riesgo institucional y social. Claramente las expectativas nacionales de candidatos provinciales se comienzan a jugar este año, poniendo en jaque el futuro político de algunos actores y por último, la gestión local de Salta Capital empieza a mostrar signos de descalabro de la mano de la falta de equipo y de recursos. Pero veamos la situación de a una, que no es bueno mezclar la chicha con el tannat, un despropósito etílico, que nos puede dejar tan mareados como la realidad.

Tres acontecimientos sacudieron la vida política internacional de manera inequívoca: los atentados terroristas a Bruselas, Niza y Berlín, el BREXIT y Trump. Porque el resto, que Putín se pelee con Obama por internet, que Obama visite a la Argentina cuando ya se va del gobierno, que en Brasil y Argentina comiencen a gobernar las derechas vernáculas, que Kim Jong-um realice nuevas pruebas nucleares y misilísticas, que el Papa putee en lenguaje Vaticano,  que terremotos y tsunamis maten centenares de personas o que el cambio climático desertifique 100.000 has por año o mes o día y los polos no sean más esas hermosas masas congeladas, todo eso, que el ISIS continúe su guerra anti israelí financiada por industriales pro israelíes, que China siga creciendo y decida qué país crece y cual no, todo esto, esto, es lo normal.

bataclan-parisLa forma adoptada por los terroristas para sembrar el miedo no cambió, solo se adaptaron a otro vehículo. Se bajaron del avión y se subieron a un camión Seguramente les resultó muy difícil volver a ocupar la cabina de un avión, pero el efecto buscado fue alcanzado. Después de la terrible matanza del Bataclan el 13-N el año anterior, la calma se acabó con la sucesión de atentados que sembraron pánico en la sede de la UE, Francia y Berlín, esta última recién, cerca de Navidad. La sociedad europea entiende que tiene que resistir al terror, ya lo conocieron, son territorio de múltiples conflictos desde hace décadas, por causas propias y ajenas, pero por ejemplo Francia destinó 100.000 efectivos de todas las fuerzas a vigilar las fiestas de Navidad en su territorio, un poco menos destinó Alemania y lo mismo en toda Europa. ¿Y ahora, a donde pisamos?

El Brexit ganó y allá va la rubia Albión con un destino indeterminado. Soltó amarras de una cartel-brexitEuropa que decían los asfixiaba, y como buenos marineros/corsarios/piratas, partieron a buscar nuevos/viejos aliados. Hoy la mitad de Gran Bretaña se pregunta cómo llegaron a esto, y miran desde la cofa del mástil mayor un horizonte movedizo. Europa, mientras tanto se dio vuelta en el muelle y ni sacudieron pañuelos para despedirla, es que la desabrida siempre se ha sentido de otra alcurnia y lo hizo saber en cuanta discusión monetaria, impositiva o humanista hubiera. La cereza final la dieron esos inmigrantes medio orientales que se instalaron en Le Havre, Francia, para cruzar el Canal de la Mancha por arriba o por abajo, para ir a  buscar “malestar” en cualquier parte.

Donald Trump superó un nombre que lo debe haber atormentado toda su infancia. Viene a trumpser como llamarse Larguirucho en las pampas y sin embargo hay que reconocerle que desplazó a su tío y logro lo impensable, que lo indeterminado se hiciera cargo de los botones/resortes más peligrosos del mundo. Porque más allá de estar cumpliendo con sus promesas de campaña, lo cierto es que no se tiene muy en claro a donde se orientan las mismas. Su discurso sobre recuperación del trabajo americano para los americanos, o el compromiso de traer las fábricas de vuelta a casa no cierra de ninguna manera en la economía actual de los EEUU. De pasada se pelea con sus socios, México, y sus adversarios, China, le ofrece mimos a la desahuciada Gran Bretaña, agrede a todos los trabajadores de cuello azul de norte américa, que a la sazón, son todos inmigrantes de algún tipo, maltrata a los demócratas y, con un criterio netamente empresarial, justifica la tortura ¡porque funciona!

Pero las arenas movedizas llegan a estas tierras de la mano de la luz al final del túnel. Mi tunelpadre tenía un DKW. ¡Qué auto! El motor zumbaba mientras subíamos las cuestas de Mendoza rumbo al Tunel Cristo Redentor, nos íbamos a vivir a Santiago de Chile, corría el ’67 y la Noche de los Bastones Largos había impactado fuertemente, literal y moralmente, sobre un cuerpo de docentes universitarios que las tenían bien puestas. Se abandona la seguridad por el honor, el orgullo y los principios. Cuántas enseñanzas. Ese fue el primer túnel largo de mi vida con 9 años. Todo un simbolismo, aquella frase tiene muchas lecturas. La luz al final del mismo era un punto lejano y se andaba sobre los durmientes. Las luces, esas velas enfrascadas del DKW alumbraban cuando se aceleraba, poco, y el traca traca de las ruedas golpeando las maderas rebotaba contra las paredes retumbando como un gigantesco tambor ensordecedor. Desde entonces sé muy bien lo que son los túneles, de los verdaderos y de los otros. Cuando entrás al túnel, sobre todo esos angostos, no podes parar en el medio, torcer a la derecha, a la izquierda, girar en redondo. Por eso cuando ingresas es para llegar al final.

macriMacri efectivamente se lanzó a un túnel que a él le dijeron, o él creyó, tenía un final luminoso. Jugó sus fichas, pagó holgadamente la deuda para tener inversiones, presionó con los jueces adictos que dijo no iba a tener, despachó a su casa a la “grasa militante”, colocó a la suya, devaluó la moneda para darle ganancias extraordinarias a los exportadores, eliminó la única fuente genuina de billetes verdes con que contaba el Gobierno, a saber, las retenciones, salió a endeudarse generosamente, abrió las expectativas alrededor de un fabuloso plan de inversiones, aplicó tarifazos, condonó deudas multimillonarias y aplicó castigos a los jubilados que no podrán acceder a la moratoria nunca más, hizo propagandas mentirosas en colectivos, escuelas, barrios, timbres, etc. Cuando uno ingresa a un túnel, si el mismo es largo, al principio parece que no se avanza, porque la luz sigue igual. Como la Luna cuando vamos en auto que parece estar en el mismo lugar siempre y nos acompaña generosa, bueno así, solo que ya pasó un año y el Presidente siente que hay cosas que tiene que cambiar. Porque es verdad el final no aparece y puede ser que el túnel no salga del otro lado, que esté sin terminar, o sea el socavón de una mina abandonada. Pero no puede cambiar porque el túnel tiene sus paredes y su ruido y su obscuridad y no te deja elegir. La duda avanza, el piso se mueve y parece que se está por tragar al mejor equipo.

En Salta la tierra se mueve siempre. El Señor y La Virgen del Milagro están allí para recordarnos nuestra pequeñez. Para enseñarnos a ser humildes ante otros poderes. Y así urtubeylos caminos que parecían claros hoy se están nublando. Esa salida que algunos pensaron “natural”, destinada por fuerzas superiores, hoy se ha difuminado. Abrazados al pasado hasta el 9 de diciembre 2015, razones de fuerza mayor obligan a cambiar de flotador en las arenas. El presente exigió capacidad de respuesta y el túnel del párrafo anterior hace como vacío, chupando todo lo que anda cerca, en una fila de trencito donde si descarrila el de adelante todos chocan. Y el de adelante tiembla.

Llegamos así al 2017 de Salta Capital. Como el pastorcito de la fábula que avisaba gustavo-saenzfalsamente a sus padres que venía el lobo para que estos acudieran a rescatar los animales y al final, cuando ya aburridos e incrédulos, no vinieron más el lobo si vino, así se pasea el Intendente prometiendo de todo. Una promesa tapa la otra, los canales 60 km, las calles 340 cuadras, Bº Gauchito Gil, Villa Floresta, Bº Independencia, etc. mientras tanto tantea con un bastón de ciego el piso inestable de los fondos nacionales, provinciales y propios que lo puedan rescatar. Las ofertas, los besamanos, los abrazos, los ponchos, los libros bellos, los presentes se suceden tratando de convencer a quien no le importa, que él es un tipo que debe ser apoyado. Maestros en el arte de la flotación, políticos de madera balsa esperan que algún viento, alguna correntada, algún avatar los acerque a la orilla.

Por si las moscas, miremos bien a quien votamos este año, tal vez sea la única esperanza a la que podamos aferrarnos para salir de esta arena movediza.

¿JUGAMOS AL ESTANCIERO?

¿Se acuerda del Estanciero? Todos los que tenemos algunos añitos encima nos hemos enfrentado a ese curso acelerado de capitalismo salvaje. Versión telúrica del Monopoly el juego de salón más vendido hasta cierta época, (supongo que hoy han sido todos destronados por la polifacética Play) el Estanciero consistía en que partiendo de una situación de igualdad, donde todos teníamos la misma cantidad de billetes, íbamos avanzando a través de “dadazos” alrededor del hexágono de la República  Argentina, donde íbamos recorriendo las provincias a medida que nos beneficiaba la suerte.

estancieroLas provincias, como en la actualidad sus tierras, no valían todas lo mismo. Me acuerdo que la primera y más barata era Formosa y si no me equivoco costaba $1000 cada tercio menos uno que se ve que tenía mejor tierra, porque costaba $1200. La última, y más cara, del recorrido: Buenos Aires. Si alguien quiere ver en esto un meta-mensaje de centro periferia corre por su profusa imaginación.

Había provincias de 2 y de 3 partes, norte, centro y sur, (¡y la norte siempre era la más cara! ¡Otra vez!) dependiendo un poco del poderío de la misma y otro de la estética del juego. Y ya entonces aprendíamos que no todas las tierras son iguales. Un pedazo nos costaba más, de esos billetitos que nos esmerábamos en ordenar y el viento en desordenar, que otras y por supuesto, las leyes del mercado así lo indican, si costaba más tenía que dar más ganancias. Y así sucedía cuando tenías la desgracia de caer en la tierra de otro, había que pagar. Eso sí, lo que te comprabas era tuyo y podías invertir en tu tierra. Así comprábamos chacras hasta llegar a la preciada Estancia. Cada una de estas instancias te permitía cobrarle más al que pasara por tu tierra. Evidentemente la solidaridad del hombre de campo estaba ausente en el juego.

Si acumulabas toda una provincia, por ejemplo los 3 tercios de Salta, tu cuota, en caso de que los dados maldijeran a tus contrincantes y cayeran de visita en Salta la Linda, se multiplicaba algunas veces. Así aprendimos que el monopolio provincial era él objetivo.

La Nación se iba privatizando “imaginariamente”, y a fuerza de billetitos y suerte nos entregábamos a una batalla de unos contra otros. Si justo te agarraba después de que hubieras invertido y estabas con pocos billetes en la mano, seguro que te aceptaba como parte de pago medio Tucumán para completar mi monopolio provincial o un tercio de Córdoba donde vos estabas tan fuerte.

Al final alguien había destruido a todo el resto, los había dejado “pato” uno a uno y se hacía claro que el único vencedor era el que había acumulado todas las tierras.

Había un librito blanco con el gaucho en la tapa que era el reglamento, una especie de Constitución ad-hoc que todos habíamos aprendido casi de memoria y dos grupos de “cartas” Suerte y Destino, indicando que en definitiva lo que hiciéramos estaba marcado por esas dos palabras y dos daditos. Y por supuesto estaba el intangible BANCO, que no jugaba pero manejaba los billetes.

Como dije, era un curso acelerado de capitalismo. Pero algunas cosas no las enseñaban y las tuvimos que aprender como pudimos. La primera y más obvia es que no todos comienzan con la misma cantidad de billetitos. Que algunos logran que los bancos no sean neutros como en el juego. Que las cartas, Suerte y Destino, están marcadas o las barajan siempre los mismos y por último parece que los dados estaban cargados.

En definitiva el juego nos enseño mal y perdimos todos. Ahora miramos alrededor para ver quién es el ganador y no lo encontramos. ¿Será el gauchito de la caja? ¡Naaah!

Suerte a todos con los dados.

LEBAC vs. Crecimiento

A esta altura muchos pensamos que el único equipo que tenía idea sobre qué hacer cuando alcanzara el poder macrista era el equipo financiero.

El mejor equipo de los últimos 50 años, es decirequipo-macri desde el gobierno de Onganía que destruyó las universidades entre otras cosas, va probando y equivocándose, pero el equipo financiero no.

Este tiene la hoja de ruta muy clara.

Eliminar retenciones, una medida fiscal que aumenta el déficit; eliminar el “cepo”, medida que aumenta la salida de divisas; subir la tasa de interés de las LEBAC para “enfriar” la economía y así frenar la inflación. ¡Pavada de coctel!ongania

Más allá de la muletilla de la ahora oposición sobre la transferencia de dinero de los pobres a los ricos, de la primer medida y el permiso que le han dado a las grandes empresas para transferir utilidades a sus casas matrices, lo cierto es que estas dos medidas lo que han hecho es poner en serio riesgo la forma en que el Estado se va a financiar para pagar la deuda que aumenta vertiginosamente. Dejo este análisis para otro artículo, porque me quiero referir al enorme problema de las LEBAC.

Las Letras del Banco Central son en Argentina lo que los Bonos del Tesoro de la Reserva Federal Americana. Se crearon para intervenir en el mercado a fin de regular la existencia de pesos en la economía (dólares en aquel caso). Cuando la tasa de interés es alta, los inversores se vuelcan a este instrumento especulativo. No van a ahorrar en un Plazo Fijo en el banco de la esquina al 20% de interés anual, si el Central le garantiza un 35%. Parece evidente.

Los bancos operan como captadores de fondos, regulando sus tasas de plazos fijos como para tentar a un público inexperto y obtener así un volumen de depósitos de sus clientes normales, como Ud. o yo que no sabemos cómo acceder al maná de las LEBAC. (¿Será como tener LEBAC‘a atada?) porque nosotros también querríamos que nos paguen más, pero no nos toca. Sigan participando, nos dicen. Los bancos si, juntan nuestra plata y la colocan al 30 y pico %.

Lo de Sturzenegger con una tasa de 38% anual puede parecer una novedad por lo salvaje del número, pero en el fondo es lo mismo que diseñó el equipo de Kiciloff para frenar el dólar cuando devaluó aquel romántico veranito 2013-2014 y puso las LEBAC a alrededor del 27%, número al que está llegando el Banco Central en estos días de Septiembre. No porque lo haya diseñado Axel es bueno, para nada. Es cierto que por entonces instrumentaron otras medidas para favorecer el consumo, pero la verdad es que el stock de LEBACs emitidas en aquellos años se multiplicó por 3 en año y medio. Para mediados de 2015 teníamos 300.000 millones de pesos en estas letras.

Hoy el monto comprometido en LEBAC asciende a la friolera de $500.000 millones, que cambiados a 15 $/USD nos da unos 33.333 millones de dólares, toda la reserva de lebac-stock-a-2016divisas. Un número. Además, consideremos que a Julio 2016 el total del circulante y los depósitos a corto plazo (M1) era $746.345,80 millones , es decir que había 2/3 del circulante en LEBAC.

Los invito a pensar conmigo. En poco más de 6 meses empresas e inversores institucionales volcaron a este mercado especulativo 200.000 millones de pesos nuevos, gracias a que nada legal en el mundo ofrece esta ganancia. La primer pregunta que surge es ¿quién paga esta ganancia? Pero sigamos. ¿Cuál es la “fidelidad” que estos inversores tienen para con esta inversión de “cartera”?

Las LEBAC “secan” el mercado de pesos porque esta ganancia es mejor que la tasa del dólar o que la devaluación previsible del mismo y encima nos damos cuenta que el Gobierno está “apretado” inflacionariamente, incluso hoy sept 2016, porque sabe, a esta altura espero que sepa, que si se vuelve a disparar el dólar los precios subirán y la actividad económica seguirá como hasta el momento, en declive. Como su imagen.

Paralelamente venimos escuchando desde los grupos de poder que apoyan exclusivamente este tipo de gobiernos, que el dólar está atrasado y que este atraso ronda el 20%. Pregunta ¿cuánto van a esperar los inversores de los 200.000 millones en tomar ganancias? Si se desliza la novedad de una posible devaluación de la moneda, acción propuesta por el campo que quiere volver a tener, ¿por qué no?, un veranito encantador, que piensan Uds. que van a hacer los especuladores.

Durante estos últimos 6 meses los $ 200.000 millones han cosechado una ganancia de $ 34.000 millones aproximadamente, si volviesen a dólares, lógico porque buscarían ahora la utilidad del 20% de devaluación supuesta, implicaría unos USD 15.000 millones, casi la mitad de las actuales reservas y esto no parece ser una alternativa aceptable para el Banco Central.

¿Entonces? Otra vez sopa, que en argentino se dice DEUDA.

Los del Banco Central dicen que van a  cambiar los títulos de corto plazo por unos de mayor plazo progresivamente, pero el final es siempre el mismo, cuando la inversión no convenga migrarán a otro producto, aquí o en la Cochinchina.

Existe un agregado porque si yo pago una tasa del 30% en algún momento tendré que emitir ese pago y esa emisión es justamente eso, emisión monetaria. Para estos ortodoxos neo liberales, monetaristas, además de ser un pecado capital superior a la gula, esta emisión (que es sobre los $ 500.000 millones) es inflación, pecado superior a la lujuria.

Lo más probable es que de las LEBAC salgamos por medio de empréstitos internacionales, deuda externa o nuevos bonos algo diferentes y no por la pérdida de reservas del Banco Central. El ciclo se repetirá y volveremos a caer en la incapacidad de pagar los intereses, que de USD 5.000 millones en el 2016 pasarán a USD 14.000 millones en solo un año, de deuda nueva, y lo que hoy es un privilegio mundial, comentado en el Davocito (¡qué pretenciosos con el nombre!) de contar con una relación deuda/PBI de las más baja del mundo, pasemos a superarnos a nosotros mismos.

Christine LagardeBueno, para comenzar podemos decir que las “señales” son claras:

Singer llamó a Macri el “campeón de las reformas”; Malcorras se olvidó de la soberanía de las Malvinas y el FMI está de vuelta.

Un verdadero “déjà vu”.

Como una cancha de fútbol

 

Este no es un artículo nostálgico. Tranquilos. Cuando éramos chicos e íbamos con nuestros padres, hermanos o amigos a la cancha se vivía una fiesta. Mejor dicho, se vivían dos fiestas. Una en la cancha, donde el equipo de nuestros amores vencía a sus adversarios de turno inevitablemente (bueno, a veces se perdía, lo reconozco, pero de eso ni me acuerdo e igual no cambia la cosa) y otra fiesta en las tribunas, donde nuestras hinchadas hacían su propio partido, inventando canciones, ritmos, cada uno más ingenioso que el otro, usando los nombres y apodos de los jugadores, del entrenador, del árbitro y las letras tergiversadas de las canciones de moda. Bombos al aire, trapos volando y esa pasión que trataba de “inclinar la cancha”, de empujar la pelota por efecto del aliento incansable de pulmones henchidos de pasión y orgullo.

Todos éramos conscientes de que la verdadera disputa se realizaba en la cancha. Allí, donde el mejor equipo de la historia disputaba cada pelota verdadera, cada amague real, cada volada suspendida en el tiempo, allí se definía el partido en serio.

 Nosotros desde afuera, con todas nuestras ganas, pensábamos que podíamos “torcer” el destino a nuestro favor con nuestra propia historia. Nuestros cuentos de hazañas propias y de castigos ajenos. Durante 90 minutos tratábamos de construir una realidad virtual (aunque todavía no sabíamos de qué se trataba) con un resultado definido por nosotros y que siempre era victorioso para nosotros y humillante para el adversario. Y si, esa construcción estaba llena de “chicanas” de recuerdos de derrotas pasadas, de viajes a la “B”, de finales que el adversario no pudo pasar. Esos cantos de sirena que lanzábamos a Ulises y sus marineros inevitablemente pretendía sumirlos en la desesperación, la ofuscación y el desorden.

Pero en la cancha la realidad era ineluctable. El resultado, ese cartel de madera y chapa que encabezaba las viejas canchas, lanzaba mensajes que no se podían modificar con simples cantos, amenazas, discursos, llantos ni burlas. “En la cancha se ven los pingos” y allí estaban nuestros pingos/jugadores. Ídolos, maestros, bailarines de baldosas, malabaristas de sombreros, equilibristas de líneas de cal,  pasadores con ojos de halcón e ingenio de zorro. Allí estaban nuestros goleadores incansables, las gacelas, los perros de presa de las defensas, los pájaros e incluso las chanchas. Un verdadero zoológico de metáforas inevitables en una tribuna enardecida de entusiasmo.

Pero la única verdad era la realidad. Y cuando el maldito tablero de madera y chapa con su reloj al medio marcaba el final del espectáculo, los números ahí estampados decían todo.

De nada servían los cantos ingeniosos, la metáfora graciosa ni la burla obscena. Sea el resultado que fuera, la suerte estaba echada y no habría marcha atrás. Habría hechos y consecuencias. Recuerdos sí, pero nada cambió porque gritáramos más fuerte. La pelota habrá dado en el lado externo del palo, propio o ajeno y se acabó.

Esa es la realidad política nacional.

Existe un partido en la cancha de la política, la economía y del desarrollo y existe una hinchada que llena, de ingenio y gritería, el ambiente, los medios.

Uno es el real, el que determina nuestra posición en la tabla, el otro es solo fuego de artificio, realidad virtual que se nutre de realidades del pasado, sí, también válidas, pero que no modifican el juego en la cancha. Y el único juego que vale es el que se desarrolla dentro de la línea de cal de la sociedad, de los pueblos del interior, de las familias, de las empresas, de los sueños, de los corazones.

Y cuando en el juego de la realidad vamos perdiendo por goleada, comenzamos a sentir que nuestro mejor equipo de la historia, aquel con el que “íbamos a comernos a los chicos crudos” tal vez no tenga dientes y saliendo del estadio, en esa marea de desconsuelo, analizando las jugadas como “Funes el memorioso”, una por una, detalle por deHinchadatalle, paso a paso, nos damos cuenta que el elenco en la cancha tocó otra marcha y alguien en esa muchedumbre se animó a liberar ese dolor de las entrañas, esa angustia que durante los “90 minutos” no queríamos reconocer que sentíamos, por cábala, porque aún se podía cambiar, aún podía estar equivocado, pero ¡allí no! El tiempo de observar se acabó y alguien entre el gentío, tan dolido como yo lanzó un tímido “vendido” y otro más allá que redobla la apuesta: “vendidos todos”.

Al final del partido, en la cancha solo quedan los Barra Bravas, aquellos que trapean y cantan por la guita. Los menos fanáticos comienzan la retirada normal, mañana tienen que ir temprano al trabajo, a ver si, además de perder, los despiden por llegar tarde.

 

UN GOLPE A LA OFERTA Y A LA DEMANDA

Empecemos por el final.

Entonces, por todo esto, el aumento de las tarifas de los servicios como el gas y la electricidad golpea sobre la economía familiar, industrial y comercial dos veces. ¿Podrá sobrevivir?

Este va a ser un artículo cortito, solo para aclarar algunos conceptos que a veces yo mismo doy por sentados y que sin embargo no son pavadas.

Juan y su familia tenían un ingreso que les permitía vivir y ahorrar un poco. Ahorro que se gastaban en vacaciones u otra cosita, como el cumpleaños de 15 de su hija Dolores. Como todo argentino común, cobraba en pesos argentinos, a través de su cuenta bancaria. Nunca Bahamas, nunca offshore.

Cuando se decide la devaluación y ésta arrastra los precios por las nubes, Juan y su familia pierden toda o parte de esa capacidad de ahorro. Pasan a gastar todo lo que tenían en la vida de todos los días. Cuotas del colegio, comida, prepagas de salud, etc. cuyos aumentos fueron de hasta 45%.

Cuando el Gobierno analiza los datos de consumo, se encuentra que lo que la gente gasta en los supermercados es más o menos lo mismo, más lo que pudieron recibir como aumentos parciales. No cubren la inflación pero aumentan en volumen. La gente compra menos cosas, los carritos van cada vez más flacos por el mismo monto. Y no son las mismas marcas.

Luego llegaron los tarifazos. En este caso la cosa es bien simple, como la billetera de Juan no es elástica, y la torta de sus ingresos no se agranda, tiene que retirar dinero de lo que gastaba en comida, por ejemplo, o nafta como le recomendó Aranguren, o ropa, o salidas, bueno, ustedes saben, para pagar esta “salada” novedad que viene a AGREGARSE a las subas anteriores.

Allí se produce una primera traslación de los ingresos que iban a ir al almacenero de  la esquina, o al pizzero, o al zapatero de Dolina (genio), o a la fábrica de pastas frescas que ya estaba visitando bastante menos,  para los proveedores de servicios públicos, agua, gas y luz fundamentalmente.

curvas oferta demandaAhora bien, todos estos fabricantes y vendedores utilizan energía para su trabajo, ya sea conservando, elaborando o exhibiendo. La energía está omnipresente. Por lo que este aumento del costo de la energía las viene a rebanar una parte de sus ganancias, ya que trasladar toda la suba a los precios de los productos podría significar quedarse fuera del mercado. El fabricante, entonces, a la suba de sus insumos de un 45% aproximado, le tiene que agregar la bestialidad del aumento de los servicios públicos.

La reacción normal de cualquier empresario es acompañar el gasto con la evolución del movimiento. Se vende mucho, compro una máquina y empleo una persona. Vendo poco, paro la máquina y …. Despido a la persona, tal vez a Juan.

De esta forma la economía nacional acaba de sufrir un golpe por el lado de la demanda y otro por el de la produc
ción/oferta. En todos los aspectos, también en el del empleo, el de la educación (migración de alumnos de escuelas privadas a públicas), salud (obras sociales que pierden afiliados y mantienen estructuras), el de la administración pública que comienza a t
ener una demanda mayor de asistencia, de pedidos de trabajo, de soluciones de todo tipo.

(Opcional: Acá se puede leer de nuevo el párrafo introductorio)

Con esta política la retracción de la demanda es inevitable y con ella la disminución del empleo, consecuencia de la actividad económica. El cambio urgente de políticas es fundamental si se quiere retomar el camino del crecimiento.

En un próximo artículo vamos a pensar juntos el futuro de Salta. Porque seguro habrá un futuro mejor. Saludos a tod@s.