¿JUGAMOS AL ESTANCIERO?

¿Se acuerda del Estanciero? Todos los que tenemos algunos añitos encima nos hemos enfrentado a ese curso acelerado de capitalismo salvaje. Versión telúrica del Monopoly el juego de salón más vendido hasta cierta época, (supongo que hoy han sido todos destronados por la polifacética Play) el Estanciero consistía en que partiendo de una situación de igualdad, donde todos teníamos la misma cantidad de billetes, íbamos avanzando a través de “dadazos” alrededor del hexágono de la República  Argentina, donde íbamos recorriendo las provincias a medida que nos beneficiaba la suerte.

estancieroLas provincias, como en la actualidad sus tierras, no valían todas lo mismo. Me acuerdo que la primera y más barata era Formosa y si no me equivoco costaba $1000 cada tercio menos uno que se ve que tenía mejor tierra, porque costaba $1200. La última, y más cara, del recorrido: Buenos Aires. Si alguien quiere ver en esto un meta-mensaje de centro periferia corre por su profusa imaginación.

Había provincias de 2 y de 3 partes, norte, centro y sur, (¡y la norte siempre era la más cara! ¡Otra vez!) dependiendo un poco del poderío de la misma y otro de la estética del juego. Y ya entonces aprendíamos que no todas las tierras son iguales. Un pedazo nos costaba más, de esos billetitos que nos esmerábamos en ordenar y el viento en desordenar, que otras y por supuesto, las leyes del mercado así lo indican, si costaba más tenía que dar más ganancias. Y así sucedía cuando tenías la desgracia de caer en la tierra de otro, había que pagar. Eso sí, lo que te comprabas era tuyo y podías invertir en tu tierra. Así comprábamos chacras hasta llegar a la preciada Estancia. Cada una de estas instancias te permitía cobrarle más al que pasara por tu tierra. Evidentemente la solidaridad del hombre de campo estaba ausente en el juego.

Si acumulabas toda una provincia, por ejemplo los 3 tercios de Salta, tu cuota, en caso de que los dados maldijeran a tus contrincantes y cayeran de visita en Salta la Linda, se multiplicaba algunas veces. Así aprendimos que el monopolio provincial era él objetivo.

La Nación se iba privatizando “imaginariamente”, y a fuerza de billetitos y suerte nos entregábamos a una batalla de unos contra otros. Si justo te agarraba después de que hubieras invertido y estabas con pocos billetes en la mano, seguro que te aceptaba como parte de pago medio Tucumán para completar mi monopolio provincial o un tercio de Córdoba donde vos estabas tan fuerte.

Al final alguien había destruido a todo el resto, los había dejado “pato” uno a uno y se hacía claro que el único vencedor era el que había acumulado todas las tierras.

Había un librito blanco con el gaucho en la tapa que era el reglamento, una especie de Constitución ad-hoc que todos habíamos aprendido casi de memoria y dos grupos de “cartas” Suerte y Destino, indicando que en definitiva lo que hiciéramos estaba marcado por esas dos palabras y dos daditos. Y por supuesto estaba el intangible BANCO, que no jugaba pero manejaba los billetes.

Como dije, era un curso acelerado de capitalismo. Pero algunas cosas no las enseñaban y las tuvimos que aprender como pudimos. La primera y más obvia es que no todos comienzan con la misma cantidad de billetitos. Que algunos logran que los bancos no sean neutros como en el juego. Que las cartas, Suerte y Destino, están marcadas o las barajan siempre los mismos y por último parece que los dados estaban cargados.

En definitiva el juego nos enseño mal y perdimos todos. Ahora miramos alrededor para ver quién es el ganador y no lo encontramos. ¿Será el gauchito de la caja? ¡Naaah!

Suerte a todos con los dados.

LEBAC vs. Crecimiento

A esta altura muchos pensamos que el único equipo que tenía idea sobre qué hacer cuando alcanzara el poder macrista era el equipo financiero.

El mejor equipo de los últimos 50 años, es decirequipo-macri desde el gobierno de Onganía que destruyó las universidades entre otras cosas, va probando y equivocándose, pero el equipo financiero no.

Este tiene la hoja de ruta muy clara.

Eliminar retenciones, una medida fiscal que aumenta el déficit; eliminar el “cepo”, medida que aumenta la salida de divisas; subir la tasa de interés de las LEBAC para “enfriar” la economía y así frenar la inflación. ¡Pavada de coctel!ongania

Más allá de la muletilla de la ahora oposición sobre la transferencia de dinero de los pobres a los ricos, de la primer medida y el permiso que le han dado a las grandes empresas para transferir utilidades a sus casas matrices, lo cierto es que estas dos medidas lo que han hecho es poner en serio riesgo la forma en que el Estado se va a financiar para pagar la deuda que aumenta vertiginosamente. Dejo este análisis para otro artículo, porque me quiero referir al enorme problema de las LEBAC.

Las Letras del Banco Central son en Argentina lo que los Bonos del Tesoro de la Reserva Federal Americana. Se crearon para intervenir en el mercado a fin de regular la existencia de pesos en la economía (dólares en aquel caso). Cuando la tasa de interés es alta, los inversores se vuelcan a este instrumento especulativo. No van a ahorrar en un Plazo Fijo en el banco de la esquina al 20% de interés anual, si el Central le garantiza un 35%. Parece evidente.

Los bancos operan como captadores de fondos, regulando sus tasas de plazos fijos como para tentar a un público inexperto y obtener así un volumen de depósitos de sus clientes normales, como Ud. o yo que no sabemos cómo acceder al maná de las LEBAC. (¿Será como tener LEBAC‘a atada?) porque nosotros también querríamos que nos paguen más, pero no nos toca. Sigan participando, nos dicen. Los bancos si, juntan nuestra plata y la colocan al 30 y pico %.

Lo de Sturzenegger con una tasa de 38% anual puede parecer una novedad por lo salvaje del número, pero en el fondo es lo mismo que diseñó el equipo de Kiciloff para frenar el dólar cuando devaluó aquel romántico veranito 2013-2014 y puso las LEBAC a alrededor del 27%, número al que está llegando el Banco Central en estos días de Septiembre. No porque lo haya diseñado Axel es bueno, para nada. Es cierto que por entonces instrumentaron otras medidas para favorecer el consumo, pero la verdad es que el stock de LEBACs emitidas en aquellos años se multiplicó por 3 en año y medio. Para mediados de 2015 teníamos 300.000 millones de pesos en estas letras.

Hoy el monto comprometido en LEBAC asciende a la friolera de $500.000 millones, que cambiados a 15 $/USD nos da unos 33.333 millones de dólares, toda la reserva de lebac-stock-a-2016divisas. Un número. Además, consideremos que a Julio 2016 el total del circulante y los depósitos a corto plazo (M1) era $746.345,80 millones , es decir que había 2/3 del circulante en LEBAC.

Los invito a pensar conmigo. En poco más de 6 meses empresas e inversores institucionales volcaron a este mercado especulativo 200.000 millones de pesos nuevos, gracias a que nada legal en el mundo ofrece esta ganancia. La primer pregunta que surge es ¿quién paga esta ganancia? Pero sigamos. ¿Cuál es la “fidelidad” que estos inversores tienen para con esta inversión de “cartera”?

Las LEBAC “secan” el mercado de pesos porque esta ganancia es mejor que la tasa del dólar o que la devaluación previsible del mismo y encima nos damos cuenta que el Gobierno está “apretado” inflacionariamente, incluso hoy sept 2016, porque sabe, a esta altura espero que sepa, que si se vuelve a disparar el dólar los precios subirán y la actividad económica seguirá como hasta el momento, en declive. Como su imagen.

Paralelamente venimos escuchando desde los grupos de poder que apoyan exclusivamente este tipo de gobiernos, que el dólar está atrasado y que este atraso ronda el 20%. Pregunta ¿cuánto van a esperar los inversores de los 200.000 millones en tomar ganancias? Si se desliza la novedad de una posible devaluación de la moneda, acción propuesta por el campo que quiere volver a tener, ¿por qué no?, un veranito encantador, que piensan Uds. que van a hacer los especuladores.

Durante estos últimos 6 meses los $ 200.000 millones han cosechado una ganancia de $ 34.000 millones aproximadamente, si volviesen a dólares, lógico porque buscarían ahora la utilidad del 20% de devaluación supuesta, implicaría unos USD 15.000 millones, casi la mitad de las actuales reservas y esto no parece ser una alternativa aceptable para el Banco Central.

¿Entonces? Otra vez sopa, que en argentino se dice DEUDA.

Los del Banco Central dicen que van a  cambiar los títulos de corto plazo por unos de mayor plazo progresivamente, pero el final es siempre el mismo, cuando la inversión no convenga migrarán a otro producto, aquí o en la Cochinchina.

Existe un agregado porque si yo pago una tasa del 30% en algún momento tendré que emitir ese pago y esa emisión es justamente eso, emisión monetaria. Para estos ortodoxos neo liberales, monetaristas, además de ser un pecado capital superior a la gula, esta emisión (que es sobre los $ 500.000 millones) es inflación, pecado superior a la lujuria.

Lo más probable es que de las LEBAC salgamos por medio de empréstitos internacionales, deuda externa o nuevos bonos algo diferentes y no por la pérdida de reservas del Banco Central. El ciclo se repetirá y volveremos a caer en la incapacidad de pagar los intereses, que de USD 5.000 millones en el 2016 pasarán a USD 14.000 millones en solo un año, de deuda nueva, y lo que hoy es un privilegio mundial, comentado en el Davocito (¡qué pretenciosos con el nombre!) de contar con una relación deuda/PBI de las más baja del mundo, pasemos a superarnos a nosotros mismos.

Christine LagardeBueno, para comenzar podemos decir que las “señales” son claras:

Singer llamó a Macri el “campeón de las reformas”; Malcorras se olvidó de la soberanía de las Malvinas y el FMI está de vuelta.

Un verdadero “déjà vu”.

Como una cancha de fútbol

 

Este no es un artículo nostálgico. Tranquilos. Cuando éramos chicos e íbamos con nuestros padres, hermanos o amigos a la cancha se vivía una fiesta. Mejor dicho, se vivían dos fiestas. Una en la cancha, donde el equipo de nuestros amores vencía a sus adversarios de turno inevitablemente (bueno, a veces se perdía, lo reconozco, pero de eso ni me acuerdo e igual no cambia la cosa) y otra fiesta en las tribunas, donde nuestras hinchadas hacían su propio partido, inventando canciones, ritmos, cada uno más ingenioso que el otro, usando los nombres y apodos de los jugadores, del entrenador, del árbitro y las letras tergiversadas de las canciones de moda. Bombos al aire, trapos volando y esa pasión que trataba de “inclinar la cancha”, de empujar la pelota por efecto del aliento incansable de pulmones henchidos de pasión y orgullo.

Todos éramos conscientes de que la verdadera disputa se realizaba en la cancha. Allí, donde el mejor equipo de la historia disputaba cada pelota verdadera, cada amague real, cada volada suspendida en el tiempo, allí se definía el partido en serio.

 Nosotros desde afuera, con todas nuestras ganas, pensábamos que podíamos “torcer” el destino a nuestro favor con nuestra propia historia. Nuestros cuentos de hazañas propias y de castigos ajenos. Durante 90 minutos tratábamos de construir una realidad virtual (aunque todavía no sabíamos de qué se trataba) con un resultado definido por nosotros y que siempre era victorioso para nosotros y humillante para el adversario. Y si, esa construcción estaba llena de “chicanas” de recuerdos de derrotas pasadas, de viajes a la “B”, de finales que el adversario no pudo pasar. Esos cantos de sirena que lanzábamos a Ulises y sus marineros inevitablemente pretendía sumirlos en la desesperación, la ofuscación y el desorden.

Pero en la cancha la realidad era ineluctable. El resultado, ese cartel de madera y chapa que encabezaba las viejas canchas, lanzaba mensajes que no se podían modificar con simples cantos, amenazas, discursos, llantos ni burlas. “En la cancha se ven los pingos” y allí estaban nuestros pingos/jugadores. Ídolos, maestros, bailarines de baldosas, malabaristas de sombreros, equilibristas de líneas de cal,  pasadores con ojos de halcón e ingenio de zorro. Allí estaban nuestros goleadores incansables, las gacelas, los perros de presa de las defensas, los pájaros e incluso las chanchas. Un verdadero zoológico de metáforas inevitables en una tribuna enardecida de entusiasmo.

Pero la única verdad era la realidad. Y cuando el maldito tablero de madera y chapa con su reloj al medio marcaba el final del espectáculo, los números ahí estampados decían todo.

De nada servían los cantos ingeniosos, la metáfora graciosa ni la burla obscena. Sea el resultado que fuera, la suerte estaba echada y no habría marcha atrás. Habría hechos y consecuencias. Recuerdos sí, pero nada cambió porque gritáramos más fuerte. La pelota habrá dado en el lado externo del palo, propio o ajeno y se acabó.

Esa es la realidad política nacional.

Existe un partido en la cancha de la política, la economía y del desarrollo y existe una hinchada que llena, de ingenio y gritería, el ambiente, los medios.

Uno es el real, el que determina nuestra posición en la tabla, el otro es solo fuego de artificio, realidad virtual que se nutre de realidades del pasado, sí, también válidas, pero que no modifican el juego en la cancha. Y el único juego que vale es el que se desarrolla dentro de la línea de cal de la sociedad, de los pueblos del interior, de las familias, de las empresas, de los sueños, de los corazones.

Y cuando en el juego de la realidad vamos perdiendo por goleada, comenzamos a sentir que nuestro mejor equipo de la historia, aquel con el que “íbamos a comernos a los chicos crudos” tal vez no tenga dientes y saliendo del estadio, en esa marea de desconsuelo, analizando las jugadas como “Funes el memorioso”, una por una, detalle por deHinchadatalle, paso a paso, nos damos cuenta que el elenco en la cancha tocó otra marcha y alguien en esa muchedumbre se animó a liberar ese dolor de las entrañas, esa angustia que durante los “90 minutos” no queríamos reconocer que sentíamos, por cábala, porque aún se podía cambiar, aún podía estar equivocado, pero ¡allí no! El tiempo de observar se acabó y alguien entre el gentío, tan dolido como yo lanzó un tímido “vendido” y otro más allá que redobla la apuesta: “vendidos todos”.

Al final del partido, en la cancha solo quedan los Barra Bravas, aquellos que trapean y cantan por la guita. Los menos fanáticos comienzan la retirada normal, mañana tienen que ir temprano al trabajo, a ver si, además de perder, los despiden por llegar tarde.

 

UN GOLPE A LA OFERTA Y A LA DEMANDA

Empecemos por el final.

Entonces, por todo esto, el aumento de las tarifas de los servicios como el gas y la electricidad golpea sobre la economía familiar, industrial y comercial dos veces. ¿Podrá sobrevivir?

Este va a ser un artículo cortito, solo para aclarar algunos conceptos que a veces yo mismo doy por sentados y que sin embargo no son pavadas.

Juan y su familia tenían un ingreso que les permitía vivir y ahorrar un poco. Ahorro que se gastaban en vacaciones u otra cosita, como el cumpleaños de 15 de su hija Dolores. Como todo argentino común, cobraba en pesos argentinos, a través de su cuenta bancaria. Nunca Bahamas, nunca offshore.

Cuando se decide la devaluación y ésta arrastra los precios por las nubes, Juan y su familia pierden toda o parte de esa capacidad de ahorro. Pasan a gastar todo lo que tenían en la vida de todos los días. Cuotas del colegio, comida, prepagas de salud, etc. cuyos aumentos fueron de hasta 45%.

Cuando el Gobierno analiza los datos de consumo, se encuentra que lo que la gente gasta en los supermercados es más o menos lo mismo, más lo que pudieron recibir como aumentos parciales. No cubren la inflación pero aumentan en volumen. La gente compra menos cosas, los carritos van cada vez más flacos por el mismo monto. Y no son las mismas marcas.

Luego llegaron los tarifazos. En este caso la cosa es bien simple, como la billetera de Juan no es elástica, y la torta de sus ingresos no se agranda, tiene que retirar dinero de lo que gastaba en comida, por ejemplo, o nafta como le recomendó Aranguren, o ropa, o salidas, bueno, ustedes saben, para pagar esta “salada” novedad que viene a AGREGARSE a las subas anteriores.

Allí se produce una primera traslación de los ingresos que iban a ir al almacenero de  la esquina, o al pizzero, o al zapatero de Dolina (genio), o a la fábrica de pastas frescas que ya estaba visitando bastante menos,  para los proveedores de servicios públicos, agua, gas y luz fundamentalmente.

curvas oferta demandaAhora bien, todos estos fabricantes y vendedores utilizan energía para su trabajo, ya sea conservando, elaborando o exhibiendo. La energía está omnipresente. Por lo que este aumento del costo de la energía las viene a rebanar una parte de sus ganancias, ya que trasladar toda la suba a los precios de los productos podría significar quedarse fuera del mercado. El fabricante, entonces, a la suba de sus insumos de un 45% aproximado, le tiene que agregar la bestialidad del aumento de los servicios públicos.

La reacción normal de cualquier empresario es acompañar el gasto con la evolución del movimiento. Se vende mucho, compro una máquina y empleo una persona. Vendo poco, paro la máquina y …. Despido a la persona, tal vez a Juan.

De esta forma la economía nacional acaba de sufrir un golpe por el lado de la demanda y otro por el de la produc
ción/oferta. En todos los aspectos, también en el del empleo, el de la educación (migración de alumnos de escuelas privadas a públicas), salud (obras sociales que pierden afiliados y mantienen estructuras), el de la administración pública que comienza a t
ener una demanda mayor de asistencia, de pedidos de trabajo, de soluciones de todo tipo.

(Opcional: Acá se puede leer de nuevo el párrafo introductorio)

Con esta política la retracción de la demanda es inevitable y con ella la disminución del empleo, consecuencia de la actividad económica. El cambio urgente de políticas es fundamental si se quiere retomar el camino del crecimiento.

En un próximo artículo vamos a pensar juntos el futuro de Salta. Porque seguro habrá un futuro mejor. Saludos a tod@s.

UNA PRIMERA APROXIMACIÓN A LA CRISIS EUROPEA

Theresa May13 de julio de 2016, asume Theresa May como Primer Ministro de Gran Bretaña.

May asume luego de la renuncia de Cameron ante la derrota que sufrió en el BREXIT, el plebiscito que definió la salida de Gran Bretaña de la UE.

¿Qué empujó a la población británica en este camino?

Tal vez la palabra que mejor lo explica sea AUSTERIDAD.

Es que las políticas de contención de daños que han impuesto los alemanes de la mano de Angela Merkel, para salir de la, ahora vieja, crisis del 2008 y sus coletazos italianos, griegos, islandeses, irlandeses, portugueses y españoles provocan dolor en el grueso de la población local.

En España, la aparición de Podemos y Ciudadanos es todo un movimiento y no el único que atiende esta misma problemática de la austeridad y ha sido uno de los factores claves para que Rajoy no conformara Gobierno que lo obligó a la última elección. Queda a discutir si el BREXIT influyó y si es así cuánto en las elecciones españolas.

En Austria y Alemania, de la mano de la crisis migratoria, pero no solo de ellas, las derechas han cobrado un ímpetu inesperado y se agregan al viejo Frente Nacional de la “pequeña” Marianne Le Pen en Francia. Esta derecha se opone a la pérdida de control que la integración a un marco regional obliga y ven con buenos ojos la caída de un sistema que ha encorsetado, con su burocracia, realidades socio-económicas muy dispares.

Las normas aprobadas en el Tratado de Maastrich exigen cierta dureza fiscal que los países con alto índice de desempleo no pueden, literalmente, acompañar.

Tasa-de-Desempleo-y-Crecimiento-en-Europa-2013Es interesante observar que cuando se tienen bajos niveles de desempleo, las necesidades de equilibrio fiscal son más importantes que cuando existe mucho desempleo y hace falta financiar su creación con déficit público. Las bibliotecas se dividen y los intereses pujan para que se sigan unas u otras políticas, pero lo cierto es que la UE tiene criterios bastante rígidos en materia de déficit fiscal y esto, cuando las crisis arrecian, dificultan la libertad estratégica.

 

Nuevos escenarios, nuevas políticas

Entonces May asume porque los británicos quieren salir de políticas de austeridad. ¿Que significa este paso? Dejemos a Theresa May para explicarlo en un artículo del Times: “Tenemos que salir de la austeridad fiscal que ha caracterizado la gestión de Osborne como Canciller de Hacienda.” “Necesitamos de una economía que funciones para todos” y entonces tenemos que limitar el monto de los honorarios de los ejecutivos y llevar a los trabajadores y a las comunidades a las gerencias.

“Debemos llevar adelante una reforma económica que permita a más gente compartir la prosperidad del país” En un discurso dado meses antes May se ocupó de describir su visión de la política en GB y pareció más una laborista que Tory. Más viviendas y mejores políticas industriales, lo que implica meterse en el mercado, para lo cual “hay que hablar de impuestos….. que son el costo que hay que pagar por vivir en una sociedad civilizada”, palabras no aconsejadas entre los conservadores y sin emgargo….

El otro gran tema de Theresa May es el de la inmigración. Ella apoyó firmemente la posición por la cual GB limitó el ingreso de refugiados a 5.000 por año y criticó a Angela Merkel por fijar el número de 800.000, lo que empujó al resto de Europa a acompañar este esfuerzo. Para May esta inmigración no se trata de un problema humanitario, sino simplemente de gente que quiere vivir en GB y que “no necesitamos en tan gran número”.

Centro financiero

Lo cierto es que GB está preocupada, sobre todo, por no perder su lugar en el concierto internacional de las finanzas. Es que su salida de la UE implica que deja de ser atractiva para las empresas de los EEUU como puerta de entrada al continente. Como dice una tarjeta de crédito, “pertenecer tiene sus privilegios”. Puede ser que más serio sea perder el lugar que ha mantenido todo este tiempo como centro financiero internacional, compartido con Wall Street y Tokyo principalmente y desde hace algunos años con Beijin y Dubai.

Parece que los chinos, tan poco propensos a los cambios bruscos, le han dado cierto respaldo, lo mismo que sus hermanos transatlánticos, sin embargo hay que comenzar a leer que para los europeos sus centros continentales comiencen a ganar peso y Europa es Europa.

 

Otros tiempos (anteriores) otros discursos

No siempre May opinó de esta manera. Los periodistas ingleses han comenzado a bucear entre los archivos y encuentran afirmaciones mucho más tranquilizadoras para el corazoncito conservador. Los derechos humanos limitan el poder del Gobierno o los derechos de los gays no eran muy bien considerados por Theresa, si bien finalmente voto a favor del matrimonio igualitario. Saber si este cambio es una transformación de fondo en la Primer Ministra o solo resultado del hecho de traspasar la puerta de 10 Downing Street queda para exegetas de las ciencias ocultas, o para el futuro cercano.

Finalmente, la segunda Dama de Hierro, no anticipa nada bueno para las negociaciones por las Islas Malvinas, toda vez que los Conservadores fueron a la guerra por las islas, es difícil imaginar que quieran abandonar ese baluarte de su historia.

Pero bueno, no se logró nada en muchos años, habrá que seguir trabajando en un mundo en permanente cambio.

 

La farsa del acuerdo comercial del Pacífico

El TPP es un pacto para administrar las relaciones comerciales y de inversión de sus miembros y para hacer esto en representación de los más poderosos lobistas de negocios.

por Joseph E. Stiglitz / Adam S. Hersh *

Después de que negociadores y ministros de Estados Unidos y otros 11 países de la Cuenca del Pacífico se reunieran el lunes en Atlanta con el propósito de ultimar detalles del radicalmente nuevo Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), es justo y necesario realizar un análisis sobrio. El mayor acuerdo regional de comercio e inversión de la historia no es lo que aparenta ser.

TPPOirá mucho sobre la importancia que tiene el TPP para el “libre comercio”. La realidad es que este es un acuerdo para administrar las relaciones comerciales y de inversión de sus miembros y para hacer esto en representación de los más poderosos lobistas de negocios de cada país. No nos confundamos: es evidente del análisis de los principales asuntos pendientes, sobre los que los negociadores aún están regateando, que el TPP no gira alrededor del “libre” comercio.

Nueva Zelanda ha amenazado con retirarse del acuerdo debido a la forma en la que Canadá y EE UU administran el comercio de los productos lácteos. Australia no está contenta con la forma en la que EE.UU y México administran el comercio del azúcar. Y, EE UU no está contento con la forma en la que Japón administra el comercio del arroz. Estos sectores industriales están respaldados por significativos bloques de votantes en sus respectivos países. Y, ellos representan sólo la punta del iceberg en términos de cómo el TPP implementaría una agenda que, en los hechos, funcionaría en contra del libre comercio.

Para empezar, considere lo que haría el acuerdo en cuanto a ampliar los derechos de propiedad intelectual de las grandes compañías farmacéuticas, tal como nos dimos cuenta al leer versiones del texto de negociación que se filtraron al exterior. La investigación económica muestra claramente las razones por las que tales derechos de propiedad intelectual conducen, en el mejor de los casos, a que la investigación farmacéutica sea débil. En los hechos, existe prueba de que ocurre lo contrario: cuando el Tribunal Supremo invalidó la patente de Myriad sobre los genes BRCA, ello condujo a una expansión rápida de la innovación, lo que a su vez se tradujo en mejores pruebas de detección a menores costos. Ciertamente, las disposiciones del TPP van a restringir la competencia abierta y elevarán los precios que pagan los consumidores en EE.UU. y en todo el mundo – esto se constituye en un anatema para el libre comercio.

El TPP administraría el comercio de productos farmacéuticos a través de una variedad de ostensiblemente arcanos cambios en las reglas, sobre temas tales como la “vinculación de patentes”, la “exclusividad de los datos” y los “productos biofarmaceúticos”. El resultado de esto es que a las compañías farmacéuticas se les permitiría alargar prácticamente – y algunas veces casi indefinidamente – sus monopolios de medicamentos patentados, así como mantener fuera del mercado a medicamentos genéricos más baratos y bloquear, durante muchos años, la introducción de nuevos medicamentos por parte de competidores “biosimilares”. Esta sería la forma como el TPP administraría el comercio en lo que respecta a la industria farmacéutica, si EE.UU. se sale con la suya.

Del mismo modo, considere cómo EE.UU. espera utilizar el TPP para administrar el comercio en el ámbito de la industria del tabaco. Durante décadas, las empresas tabacaleras con sede en EE.UU. han utilizado mecanismos de adjudicación para inversores extranjeros, mismos que fueron creados mediante acuerdos similares al TPP, para luchar en contra de regulaciones destinadas a frenar el tabaquismo, un flagelo que afecta a la salud pública. Bajo estos sistemas de arbitraje de diferencias estado-inversor (ISDS, por su denominativo en inglés:investor-state dispute settlement), los inversionistas extranjeros adquieren nuevos derechos para demandar a los gobiernos nacionales en arbitraje privado vinculante en casos de que se instituyan reglamentos que ellos consideran como un factor que disminuye la rentabilidad esperada de sus inversiones.

Los intereses corporativos internacionales promueven el uso de los sistemas ISDS, cuando ello se considere necesario, con el fin de proteger los derechos de propiedad donde no hay imperio de la ley y tribunales creíbles. Pero esa argumentación no tiene ningún sentido. EE.UU. está tras el logro de implementar el mismo mecanismo en el caso de un mega-acuerdo similar con la Unión Europea, la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, a pesar de que existen pocas dudas sobre la calidad del sistema legal y judicial de Europa.

Con toda certeza, los inversores – independientemente de donde estén ubicadas sus sedes principales – merecen protección frente a la expropiación o las regulaciones discriminatorias. Pero, los ISDS van mucho más allá: la obligación de compensar a los inversores por pérdidas de ganancias esperadas puede y se ha aplicado incluso cuando las reglas no son discriminatorias y las ganancias se obtienen causando daños a la comunidad.

La corporación conocida anteriormente como Philip Morris está actualmente tramitando casos de este tipo en contra de los gobiernos de Australia y Uruguay (que no es un socio del TPP) debido a que dichos gobiernos exigieron que los cigarrillos lleven etiquetas de advertencia. Hace unos años, Canadá, bajo la amenaza de una demanda similar, se retractó de introducir el uso de una etiqueta de advertencia que tenía una eficacia análoga.

Dado el velo del secreto que rodea a las negociaciones del TPP, no está claro si el tabaco será excluido de algunos aspectos de los ISDS. De cualquier manera, el tema más amplio continúa siendo el mismo: dichas disposiciones hacen que sea difícil para los gobiernos llevar a cabo sus funciones básicas – es decir, proteger la salud y seguridad de sus ciudadanos, garantizar la estabilidad económica y proteger el medio ambiente.

Imagínese lo que hubiese sucedido si estas disposiciones hubieran estado establecidas cuando se descubrieron los efectos letales del asbesto. En lugar de clausurar a los fabricantes y obligarlos a indemnizar a quienes sufrieron daños, bajo las disposiciones de los ISDS, los gobiernos hubiesen tenido que pagar a los fabricantes para que dichos fabricantes no maten a sus ciudadanos. Los contribuyentes hubiesen sido gravados por doble partida – primero para pagar por los daños a la salud causados por el asbesto, y luego para pagar a los fabricantes por haber perdido ganancias cuando el gobierno intervino con el objetivo de regular un producto peligroso.

No debería sorprender a nadie que los acuerdos internacionales de Estados Unidos produzcan comercio administrado en lugar de libre comercio. Eso es lo que sucede cuando se cierra el acceso al proceso de formulación de políticas a las partes interesadas no empresariales– sin tener que mencionar a los congresistas, quienes son los representantes elegidos por los ciudadanos.

Fuente: El País

* Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, es profesor de la Universidad de Columbia, fue Presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente Bill Clinton, y se desempeñó como Vicepresidente Senior y Economista Jefe del Banco Mundial.

Adam S. Hersh es Economista Sénior en el Instituto Roosevelt y profesor visitante en la Iniciativa para el Diálogo sobre Políticas de la Universidad de Columbia.